jueves, 2 de marzo de 2017

Gekko / Irving

Durante la Segunda Guerra Mundial, los yanquis adoptaron una curiosa costumbre para nombrar los aviones japoneses con nombres de hombre para los cazas, y de mujer para los transportes, bombarderos y aviones de reconocimiento.

El único Gekko que queda, en el Museo del Aire y del Espacio (Centro Udvar - Hazy) de Washington, USA, 2015. Los 4 tubos del morro no son armas: son antenas de un primitivo radar. Los dos cañones se ven por detrás de la cabina.

El capitán Frank McCoy, creador del original sistema en 1942, pretendía un método simple para identificar los aviones. Eligió además nombres cómicos en jerga rural de Tennessee: por ejemplo, Gwen, Nate, Babs, Jake o Susie, que eran sencillos, cortos y caracteristicos.  El sistema se usó durante el resto de la guerra por los aliados y los historiadores lo siguen utilizando.

El Gekko usaba los mismos motores radiales Nakajima Sakae de 14 cilindros en doble estrella que el Mitsubishi A6M Zero.

Para el Nakajima J1N Gekko (luz de luna en japonés) escogieron el francamente menos poético nombre de Irving. Y encima se equivocaron, porque pensaron que el avión era un caza, y en realidad era de reconocimiento (por lo que tendrían que haberle puesto nombre de mujer).


La intención original de la marina japonesa era que fuera un caza de escolta, al estilo del Messerschmitt 110 alemán y voló en 1941. Como el avión resultó pesado y poco maniobrable se decidió quitar el armamento y usarlo para reconocimiento. Pero de nuevo volvió a utilizarse como caza, esta vez nocturno. Al comandante japonés Yasuna Kozono se le ocurrió modificar un Gekko de reconocimiento con cañones de tiro oblicuo hacia arriba, para atacar a los bombarderos americanos desde atrás y abajo (una idea también desarrollada por los nazis). Con esto consiguieron derribar dos bombarderos B-17 Fortaleza Volante. La marina decidió entonces fabricar una versión de caza nocturna. Resulta increíble que el ejército imperial estaba por su parte desarrollando un avión muy similar, para el mismo cometido, y con los mismos motores (¡!).


Inicialmente, el Gekko tuvo éxito contra los B-17 y B-24. Pero contra los B-29, la falta de un buen radar y de prestaciones en altura hizo que no fuera tan efectivo. Sin embargo algunos pilotos muy hábiles consiguieron derribar a veces varias Superfortalezas.

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